Cuatro cuerpos de latón que nadie vuelve a ver una vez cerrado el muro, y que sin embargo deciden cómo se comporta la ducha durante los siguientes veinte años.
Termostática o control de volumen
Son dos funciones distintas y a menudo se usan juntas. La válvula termostática fija la temperatura y la sostiene aunque cambie la presión de la línea —es la que evita el susto cuando alguien abre otra llave en la casa—. La válvula de control de volumen exacto no mezcla: solo abre y cierra el gasto de una salida. En una ducha con lluvia y regadera de mano lo habitual es una termostática para la temperatura y una de volumen por cada salida.
1/2" o 3/4"
El diámetro se elige por el gasto que hay que alimentar, no por el tamaño del baño. 1/2" basta para una sola salida a la vez. 3/4" es lo indicado cuando hay dos o más salidas abiertas simultáneamente, o cuando la cabeza de lluvia es grande (12" o 16") y se quiere un patrón parejo hasta la orilla.
Se piden por separado del trim
El cuerpo no trae placa ni manijas: esas van en el trim, que se elige después y en el acabado del proyecto. Por eso la válvula se compra temprano —va con la instalación hidráulica— y el trim al final. Los trims compatibles de la casa están en Jaclo Lila.
Antes de cerrar el muro
Deje la profundidad de empotre que marca la ficha del fabricante: si el cuerpo queda muy hundido, el trim no alcanza a cubrir; si queda muy salido, la placa no asienta contra el azulejo. Pruebe con presión antes de aplanar y recubrir. Y compre el cuerpo y el trim juntos aunque se instalen con meses de diferencia, para no descubrir tarde que la combinación no existe.
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